De repente un día todo deja de tener sentido, todo aquello que te apasionaba, que te gustaba, todo aquello por lo que suspirabas, todo desaparece. Todo lo material que anhelabas, todos los lugares que soñabas visitar, todo se reduce a la nada, porque te das cuenta de que todo estaba condensado en ti, y que sin ti ya no queda nada.

María Betanzos | 27 dic 2019

De repente un día todo deja de tener sentido, todo aquello que te apasionaba, que te gustaba, todo aquello por lo que suspirabas, todo desaparece.
Todo lo material que anhelabas, todos los lugares que soñabas visitar, todo se reduce a la nada, porque te das cuenta de que todo estaba condensado en ti, y que sin ti ya no queda nada.
Ahora un pantalón, una vieja camiseta, un cinturón gastado, todo lo que tus manos tocaron, todo lo que cubrió tu cuerpo, hoy son un tesoro incalculable.
Hoy nada es más importante que los restos de tus dedos marcados en lo material que tocaron, en lo material que abrazaron tus brazos cuando el frío te azotaba.
Hoy sólo me queda acariciar lo que tus manos acariciaron, mientras, espero, sabiendo por fin lo que espero.

25.06.2018

Deja un comentario