20 de enero del 70, hola peque ¿Cómo estás? ¿Sabes? No te esperaba, mejor dicho, no te esperaba a ti. Esperaba una muñeca, muñecos ya tengo dos… Pero te diré algo, no sabría vivir sin ti, te has convertido en mi juguete, te cojo en brazos, te acuno, te doy de comer, voy a todos sitios contigo, al cole no te llevo conmigo porque no me dejan llevarte. ¡Eras mi sombra…!.

María C.Betanzos

María C.Betanzos | 20 ene 2020

20 de enero del 70, hola peque ¿como estás? ¿Sabes? No te esperaba, mejor dicho, no te esperaba a ti. Esperaba una muñeca, muñecos ya tengo dos…
Pero te diré algo, no sabría vivir sin ti, te has convertido en mi juguete, te cojo en brazos, te acuno, te doy de comer, voy a todos sitios contigo, al cole no te llevo conmigo porque no me dejan llevarte.
¡Eras mi sombra…!
¡No sabría vivir sin ti…! Pero tuve que aprender a vivir sin ti, te fuiste antes que yo, y como Cris, te fuiste en la treintena de tu vida.
¿Sabes que dije camino del tanatorio? Dije que lo peor que me podría pasar después de tu pérdida sería perder a Cris, y ocho años después la perdí a ella también y también un mes de junio (maldito junio)
He tenido que aprender a vivir sin vosotros, mis dos niños amados, y no puedes imaginar lo dura que es la vida para mi desde que no estáis.
Hoy cumplirías medio siglo de vida, hoy te llamaría para felicitarte, te haría alguna broma y me volvería a dar uno de mis ataques de risa, aquellos que tan a menudo me daban y te hacían colgar el teléfono, «hasta que se te pase» me decías.
Pero ya no hay ataques de risa, ni felicidad, ni alegría, ya no hay motivos para ser feliz, mi felicidad empezó a irse contigo y con Cristina se fue del todo.
Te amo mi pequeño, felicidades allá donde estés.

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