Lázaro

Lázaro

No me quiero quedar durmiendo, porque no sé si me voy a despertar, y que me llegue la muerte, sin que le pueda preguntar, ¿que va a ser de mí? ¿a dónde voy a ir?.

Me da miedo dormir, quiero estar despierto, aunque el dolor no me deje vivir.

Tenerte a mi lado, agarrarme a tu mano.

No quiero irme, quiero seguir aquí.

Se que va llegar, que la tengo dentro de mí, que no va a tardar mucho en venir.

Me duele el respirar, me arde el cuerpo, como si me estuvieran friendo como un calamar con tomate, lapas, piedras del mar, para preparar un arroz para cenar.

¡Qué paellas, qué recuerdos!

Tus pechos, duros, desnudos, la brisa, el color, el olor, el sabor de tu piel a sal.

Cuando me muera no quiero misa, ni actos de recuerdo, ni tumba, ni cementerio, solo que mis cenizas se esparzan por el monte, la playa, las cañas, las calas, de este trozo de costa mía, que tanto he pisado, he vivido y la que he amado.
Bien tapada la caja tiene que estar, que no quiero veros en mi funeral, solo quiero teneros tocando la guitarra en una noche estrellada alrededor de la hoguera, a la orilla del mar.
Os quiero a todos, os recuerdo a todos, no me quiero ir, pero sé que esto va a ser el final.

No habrá más fiestas, más atardeceres, encuentros ni despedidas.

No habrá nada, solo la nada, que lo olvida todo, y lo deja todo vaciado, sin principio ni final.

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