
El colectivo de Yay@flautas de Murcia nos sentimos agredidos por lo ocurrido en el Hospital de Torrejón, un hospital público cedido a la empresa Ribera (Salud responsable) para que lo gestione en su beneficio, algo muy habitual en Madrid y en todas las comunidades gobernadas por el Partido Popular PP. Como poco a nuestro colectivo nos parece ilegal más allá de lo que digan las leyes, que se construyan hospitales con impuestos y luego se cedan a empresas para que se enriquezcan recortando servicios, o aumentando las listas de espera como en Torrejón, mientras la SANIDAD PÚBLICA, sufre los recortes presupuestarios como consecuencia del tremendo desvío de dinero público que se destina a pagar a estas empresas de la sanidad.
No penséis que estamos lejos de Madrid, la empresa Ribera la tenemos en Murcia con 27 clínicas y 9 Policlínicos, en San Javier, San Pedro del Pinatar, Molina de Segura, Murcia, Puerto Lumbreras, Las Torres de Cotillas y La Unión, siguiendo más o menos la misma política de privatización de la Sanidad Pública, hacia una sanidad privada.
En los últimos años, el sistema sanitario público español ha experimentado un deterioro progresivo, especialmente visible en el aumento de las listas de espera. Para miles de ciudadanos, conseguir una consulta con un especialista o una intervención quirúrgica se ha convertido en un proceso largo, incierto y, en demasiados casos, desesperante. Mientras tanto, la sanidad privada vive un auge notable: más pólizas, más clínicas, más beneficios.
Diversos analistas y organizaciones sanitarias han señalado que este desequilibrio no es fruto del azar. En comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular como Madrid, Andalucía, Murcia o Galicia, se ha acusado a las administraciones de priorizar derivaciones, conciertos y externalizaciones que redirigen una parte muy significativa de los recursos públicos hacia centros privados. No se trata de un fenómeno nuevo, pero sí de uno que parece acentuarse al mismo ritmo que crecen las listas de espera.
CUANDO ESPERAR SE CONVIERTE EN NEGOCIO
Recientemente se ha publicado la intervención de un directivo de la empresa Ribera (sanidad privada), animando a los y las profesionales de la sanidad, para que alimenten las listas de espera, porque es la mejor forma de engordar los beneficios de su empresa.
Este es el respeto que la sanidad privada tiene hacia las personas que pagan impuestos para tener servicios públicos, con los que se están enriqueciendo, ni siquiera nos trata como cosas, ni si quiera nos tiene en cuenta, ni piensa en el dolor y los problemas de salud que se ocasionan por los retrasos, nos trata como las monedas que pretenden robarle a la sanidad pública con la participación de los gobiernos que están privatizando la Sanidad.
El mecanismo es sencillo:
1. Los presupuestos públicos se congelan o se reducen, dificultando la contratación de profesionales y la inversión en infraestructuras.
2. La capacidad del sistema público disminuye, y las listas de espera crecen.
3. Ante la saturación, la administración opta por derivar pacientes a la sanidad privada o contratar servicios externos mediante conciertos millonarios.
4. El sector privado se enriquece y se fortalece, no por competir en calidad o eficiencia, sino por nutrirse de fondos públicos (nuestros impuestos) y de la necesidad urgente de los pacientes.
El resultado es un círculo vicioso: cuanto peor funciona la sanidad pública, más rentable se vuelve la privada.
EL RELATO DE LA EFICIENCIA… Y LA REALIDAD DE LAS CIFRAS
Los defensores de este modelo sostienen que la colaboración público-privada es una herramienta para mejorar la eficiencia. Sin embargo, organizaciones médicas, sindicatos y plataformas ciudadanas advierten que financiar con dinero público a empresas privadas no resuelve el problema de fondo, lo agrava.
Cuando una administración destina gran parte del presupuesto sanitario a pagar servicios privados, ese dinero deja de invertirse en aquello que realmente hace sostenible el sistema público:
● Personal suficiente y bien remunerado.
● Centros modernos y equipados.
● Atención primaria robusta.
● Prevención y salud comunitaria.
● Investigación y mejora del servicio.
La consecuencia final es un sistema público debilitado y un negocio privado fortalecido gracias a fondos que, originalmente estaban destinados al bien común.
EL PRINCIPIO BÁSICO: LOS FONDOS PÚBLICOS DEBE SER PARA SERVICIOS PÚBLICOS
El debate no es ideológico sino estructural. La sanidad pública no puede competir con la privada si la mitad de su propio presupuesto se desvía para financiarla. La lógica es tan simple como contundente:
Los impuestos no deben utilizarse para enriquecer a empresas privadas, sino para garantizar servicios públicos de calidad, universales y gratuitos.
España construyó uno de los sistemas sanitarios más admirados del mundo gracias a décadas de inversión, planificación y compromiso social. Dejar que se deteriore mientras crece la dependencia de la sanidad privada no es una desgracia inevitable, sino una elección política, que en ningún caso mira hacia el lado del ciudadano que ha pagado los impuestos para financiar los servicios públicos.
Si el dinero público regresa a donde siempre debió estar, los hospitales, los centros de salud, los profesionales sanitarios y los pacientes, la sanidad pública no solo puede recuperarse: puede volver a ser el orgullo del país y la admiración del mundo.
QUE HACER:
La solución está en tu mano, si votas a partidos que usan tus impuestos para enriquecer empresas (PP, VOX), desmontando la Sanidad Pública, en poco tiempo se privatizará no solo la sanidad pública, sino el resto de servicios como las pensiones (seguridad social), la educación, el transporte público, la dependencia, etc, etc, etc, y los servicios serán aún peores, porque la empresa privada solo tiene un objetivo, ganar más, tener más poder, ser el primero y en estos objetivos, el paciente es el objeto a explotar. Está claro y ya lo estamos viendo, si se privatiza la sanidad, cuando asistamos a cualquier clínica u hospital, en lugar de pedirnos la tarjeta sanitaria, nos pedirán la de crédito como ocurre en EEUU, donde antes de entrar al hospital te piden el número del seguro y si no tienes o cubre poco, no pasas de la puerta aunque te estés muriendo.
Si crees realmente que los impuestos que pagas deben destinarse a pagar servicios públicos, entonces el Partido Popular no es una opción viable.


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