Mi alma es tan insurgente como yo, no aceptamos consejos de quien no sabe lo que es sentir lo que sentimos. Desde ese otro mundo, al que una vez pertenecí, es fácil hablar y aconsejar, desde ese mundo es fácil empatizar pero no sentir este gran dolor.

María C.Betanzos | 1 ene 2020

Mi alma es tan insurgente como yo, no aceptamos consejos de quien no sabe lo que es sentir lo que sentimos.
Desde ese otro mundo, al que una vez pertenecí, es fácil hablar y aconsejar, desde ese mundo es fácil empatizar pero no sentir este gran dolor.
Soy un gran saco de dolor, de frustración, de desesperación, soy un contenedor de un gran odio, de un gran rencor, de la más grande de las iras, soy lo que nunca fui.
Soy deseos inconfesables, un mar en eterna tempestad, la revolución de la evolución, la era oscura de la época de la devastación, la simulación de una paz en eterna guerra, una guerrera de una guerra que no comencé.
Soy esa desconocida que cada mañana me saluda tras un reflejo, un espejo que muestra el infierno… soy la devastación y la desilusión.

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