
Mar Hurtado
Hay ideas que nacen pequeñas, casi domésticas, pero que contienen dentro una ciudad entera. “Libros Libres” es una de ellas.
Hace 8 meses presenté este proyecto al Ayuntamiento de Cartagena. No hubo respuesta. Ni un sí, ni un no, ni un “lo estudiaremos”. Silencio. Pero las ideas que valen la pena no dependen de un despacho para existir. Siguen vivas mientras alguien las imagine.
Y yo sigo imaginándola.
Una red de puntos de intercambio de libros en la calle: en plazas, en barrios, en pedanías, en ventanas, en portales, en cualquier rincón donde una persona pueda dejar un libro y otra pueda llevárselo. Cultura horizontal, accesible, sin barreras, sin pedir nada a cambio. Un gesto sencillo que convierte la lectura en un bien común.
En Genalguacil, un pueblo de Málaga encontré una cabina llena de libros libres. Me enamoró la idea: una cultura que no espera a que la inviten, que se ofrece sola, que se abre paso en la vida cotidiana.
Y pensé: esto también podría existir aquí. Y también ahí donde vives. Y en cualquier lugar donde alguien quiera que los libros circulen.
Porque no hace falta una gran inversión. A veces basta una estantería, una caja bonita, una ventana generosa. Basta querer compartir.
En este Día del Libro, ojalá esta semilla llegue a quien pueda hacerla crecer: una asociación, un barrio, un colegio, un grupo de amigas, una persona que tenga una ventana soleada y ganas de regalar historias.
La cultura se mueve cuando la movemos juntas.
Este es el enlace a la red de Libros Libres, para herramientas, información e incluso ayuda, un proyecto que traspasa provincias, comunidades autónomas y cualquier otra barrera incluidas las administrativas, quizás llegue también aquí, quizás consiga crecer y expandirse a otros territorios.


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