El próximo fin de semana será el primero de la temporada cinegética 2026-2027. Más de un millón de animales serán abatidos en pocos meses, sin conocer el estado de sus poblaciones. Este año, además, la caza comienza con el telón de fondo del impacto del gran incendio de la Sierra Oeste sobre numerosas especies, especialmente ungulados. La Plataforma Ecologista Madrileña solicitó a la Consejería de Medio Ambiente una suspensión amplia de la caza en esas zonas que no ha sido atendida. Hasta la fecha no se conoce un diagnóstico del efecto del fuego sobre la fauna, aunque se pueden ver animales extremadamente delgados.

La temporada ordinaria de caza ha comenzado el 8 de octubre y se extenderá hasta el 31 de enero para la caza menor (becada, paloma, zorzal, conejo, liebre, perdiz, codorniz, zorro entre otras especies), y el 21 de febrero para la caza mayor (ciervo, gamo, muflón y jabalí). A estos periodos hay que añadir los discontinuos, entre abril y julio para la cabra montés y el corzo. Esta temporada se rige por la Orden 2511/2026, de 25 de junio, de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, por la que se fijan las limitaciones y épocas hábiles de caza que regirán durante la temporada 2026-2027. La Ley de Caza y Pesca, aprobada el pasado mes de julio, no entrará en vigor hasta enero de 2027.

Sin información sobre las poblaciones cinegéticas

La Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, de ámbito estatal, recoge que la práctica cinegética no debe realizarse sobre especies que se encuentren en un estado de conservación desfavorable o desconocido. Sin embargo, la Comunidad de Madrid no realiza estudios ni informes técnicos sobre el estado favorable o desfavorable de las poblaciones cinegéticas antes de aprobar las órdenes anuales, tampoco se hizo con anterioridad a la aprobación de la Ley de Caza y Pesca. Los colectivos ecologistas llevan años denunciando que las decisiones se toman en base a los intereses del sector cinegético sin tener en cuenta datos científicos verificables. Esta dinámica conduce a que, en la región, se autorice la caza de especies que llevan años en declive como la tórtola europea, la becada, la perdiz roja, la codorniz, paloma bravía, corneja negra, urraca, entre otras, sin conocer el impacto sobre sus poblaciones. Esta situación ha llegado a su extremo en la Ley de Caza y Pesca que permite la caza de especies de aves casi inexistentes en la Comunidad de Madrid como la agachadiza chica, la agachadiza común, el ánade silbón o el ánsar (ganso).

Esta forma de actuar de la administración ambiental, ya llevó, en 2018, a que el Tribunal Supremo anulase la orden anual de la temporada de caza 2014/2015, precisamente por la falta de información sobre las especies cinegéticas. Recientemente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha ordenado la suspensión de la caza de nueve especies de aves para esta temporada 2026-2027. Todo ello evidencia, a juicio de la Plataforma, la inadecuada gestión de la actividad cinegética que desarrolla la Comunidad de Madrid. La Consejería de Medio Ambiente prioriza los intereses de una minoría cazadora sobre el interés general de conservación de la fauna silvestre.

Indiferencia ante la fauna afectada por el incendio de la Sierra Oeste

Los colectivos que forman la Plataforma Ecologista Madrileña: la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), la Asociación Ecologista del Jarama El Soto, el Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y Liberum Natura, consideran que la caza, en la actualidad carece de justificación y, este año, muestra una de sus caras más inhumanas. Si la administración no lo hace, deberían ser los propios cazadores quienes renunciasen a matar la fauna en estas condiciones.

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Foto de portada de 07/08/2026

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