
Mar Hurtado
Cartagena volvió a salir a la calle para recordar que la guerra no es un espectáculo lejano, sino una herida que atraviesa fronteras y vidas. Convocada por la Coordinadora por la Paz de la Región de Murcia, la marcha recorrió el corazón de la ciudad —de Plaza de España al Ayuntamiento y hasta Plaza del Rey— para denunciar la escalada bélica internacional y exigir responsabilidad política ante sus consecuencias humanas, sociales y ambientales. Entre colectivos, familias y voces diversas, el mensaje fue nítido, la ciudadanía no acepta la normalización de la violencia ni el uso de territorio español en dinámicas que alimentan más conflicto.
Al finalizar se leyó el siguiente manifiesto:
“¡NO A LA GUERRA! POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS. CONTRA EL GENOCIDIO EN PALESTINA. POR EL DERECHO DE LAS NACIONES A VIVIR EN PAZ.
¿Porqué estamos hoy aquí? Estamos aquí para alzar la voz frente a la guerra. Estamos aquí para alzar la voz frente al estruendo de las bombas, frente a las ciudades reducidas a escombros, frente al dolor de madres, padres, hijas e hijos que no eligieron este destino.
¿Por qué clamamos contra la guerra? ¿Por qué, si no es contra la población de nuestro país? Clamamos porque hablamos en nombre de quienes no tienen micrófono; porque hablamos en nombre de a quienes se les niega la voz; de civiles que mueren, de personas que huyen… porque hablamos en nombre de quienes sobreviven entre las ruinas.
Hoy, desde Cartagena decimos que rechazamos todas las guerras, incluso aquellas que se intentan justificar en nombre de la “seguridad” o de la “democracia” ¡Mentira! Estas guerras, como todas las guerras, solo responden a la codicia imparable de unos pocos.

Hoy, se trata de Netanyahu y Donald Trump, con la agresión a Irán, al Líbano, a Cisjordania… Una guerra imperialista iniciada por los gobiernos de Israel y EEUU. Ellos son los que han roto unilateralmente el proceso de diálogo con Irán y han asesinado a parte de sus dirigentes, junto a cientos de personas, incluidas numerosas niñas y niños. Ellos han agredido y han ampliado la política de exterminio llevada a cabo durante estos más de dos años contra el pueblo palestino, en el genocidio de Gaza y los territorios palestinos ocupados. Es la continuación lógica del plan supremacista, fascista y del fanatismo religioso, que lleva a cabo Israel, en lo que el sionismo llama, “el Gran Israel”. Una política salvaje de anexión, colonización y genocidio que ha realizado estos más de 70 años en Palestina, y que ahora se está extendiendo al sur del Líbano, exterminando a los pueblos que defienden su soberanía, continuando la barbarie colonizadora en Cisjordania y arremetiendo y amenazando contra muchos países de su entorno.
Hoy es por esta guerra, y … ¿mañana?, ¿qué? ¿Acaba aquí todo? No. Tenemos, a la vez, el aumento del bloqueo salvaje y el endurecimiento de las sanciones contra Cuba, un acto de agresión que lleva a una crisis humanitaria sin precedentes en la isla, que ya se encuentra al límite y que el fascista de Trump ya ha dicho que desearía gobernar. Tenemos también el golpe de estado y la injerencia en la política de Venezuela, que muestra otra vez los falaces argumentos de la supuesta democratización y muestra el verdadero interés de los EEUU, que no es otro que el petróleo.

¿Qué ocurre con la legislación internacional?, ¿con los acuerdos de la ONU?… ¿Qué ocurre con la Corte Penal Internacional o con los Acuerdos de Ginebra? Que son pisoteados por EEUU e Israel. Que son sustituidos por la guerra. Que son sustituidos por la ley del más fuerte.
No podemos consentir que se pisoteen los Derechos Humanos. Exigimos que se mantengan las condiciones para el alto el fuego que se está llevando a cabo con la mediación de Paquistán, entre otros. Israel, con sus bombardeos a la población civil y sus ataques a traición, sobre todo en el sur de El Líbano, pone en peligro todo este proceso de forma premeditada. Además, asistimos con pavor a la promulgación de la pena de muerte solo para la población palestina, ampliando una vez más la limpieza étnica y perpetuando su régimen de terror.
Esta ofensiva, que parte de la escalada bélica global, tiene como objetivo proteger la hegemonía de Estados Unidos en un momento de reconfiguración del orden internacional, asegurándose el control geoestratégico y de los recursos.
¡Atención! Esto nos incumbe a todas; nos incumbe a todos. Los efectos de la guerra nos empobrecen, repercuten en nuestras condiciones de vida, en nuestros salarios, en los servicios públicos y en el bienestar de la mayoría social española y mundial. Y también repercuten en nuestro planeta, ya maltrecho, por su durísimo impacto ambiental. Las guerras destruyen bosques, cultivos y hábitats, se pierde biodiversidad, se emiten hollín y C02 a la atmósfera, se contaminan las aguas y las tierras…

Por todo ello, trabajaremos por la Paz en nuestros ámbitos cotidianos y pondremos en juego la esperanza, basada en el cumplimiento de los Derechos Humanos, en el respeto y en la tolerancia. El pueblo español es un pueblo de Paz, así lo ha demostrado en varias ocasiones: Con el lema “NO A LA GUERRA” se puso en pie contra las mentiras de la guerra en Irak que nos vendió el Gobierno de Aznar del PP, y teníamos razón. Hoy otra vez, con falsos argumentos y mentiras, se ha iniciado una guerra que no busca la libertad o la supuesta democratización, solo busca el petróleo y aumentar su control de la zona. Como en anteriores ocasiones, esta es la causa fundamental.
¿Vamos a seguir tolerándolo? ¡No!¡No, y cien veces no! No podemos seguir tolerando, ni un minuto más, las injerencias y amenazas. España debe estar fuera de estas dinámicas. No se puede permitir la utilización de nuestras instalaciones militares en el contexto de la guerra de Irán. No se puede permitir el uso de puertos españoles, de nuestro puerto, el de Cartagena, por parte de buques vinculados a operaciones militares de Israel o vinculados al comercio de productos extraídos de tierras ocupadas. Esto debe detenerse de inmediato.

¡Ya está bien! Hoy vemos, una vez más, cómo la población civil paga el precio más alto: miles de víctimas, ciudades atacadas y devastadas, generaciones marcadas por el trauma. Y sabemos que esta historia no es nueva. Nos negamos a aceptar que esto sea inevitable. Nos negamos a normalizar la muerte como parte del orden mundial. Nos negamos a mirar hacia otro lado.
Por todo esto le pedimos al gobierno de España:
– Que siga liderando, si cabe con más fuerza, el movimiento diplomático internacional para poner fin
a esta barbarie. La Unión Europea debe pasar de la tibieza de sus condenas a tomar medidas
contundentes. Entre otras, suspender de inmediato el Acuerdo de asociación UE- Israel.
-Que ponga fin al acuerdo de cesión de las bases norteamericanas en nuestro territorio, y se cierren las bases ocupadas por EEUU.
-El fin de la complicidad con la agresión y el genocidio al pueblo palestino, que se realiza mediante el uso de nuestros puertos, presupuestos e infraestructuras.
-La ruptura de relaciones diplomáticas con Israel.
Asimismo, exigimos un alto el fuego REAL inmediato y mostramos nuestro apoyo al pueblo palestino, iraní y libanés en su derecho a vivir en paz y a defender su soberanía.
iNO A LA GUERRA!”



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