
Mar Hurtado
El Abrazo al Agua 2026 volvió a celebrarse ayer como una convocatoria nacional e internacional, en la que miles de personas de distintos territorios se unieron en torno a ríos, mares y humedales para reclamar la protección del agua. Es el 6º año del Abrazo al Mar Menor y el 5º del Abrazo al Agua en todo el mundo, una acción que busca despertar conciencia sobre el grave problema de la contaminación hídrica global. Este año, 123 colectivos convocaron y se organizaron 64 cadenas humanas, con la intención de que cada vez se sumen más personas y más países a esta actividad extraordinaria.

Río Argos, Caravaca
La emoción del gesto colectivo
En muchos puntos de nuestro territorio y del resto del mundo, el acto dejó escenas de una fuerza serena: personas que dejaron por unos minutos su actividad lúdica, se pusieron en pie, extendieron sus brazos en un gesto de protección hacia su agua, cantando y exigiendo que se repare el daño que sufren sus ecosistemas. Durante la lectura del manifiesto, se invitó a imaginarse “siendo agua”: brotando, calmándose y fluyendo como un caudal que avanza sin prisa y despierta vida a su paso. El texto apelaba a la generosidad del agua y a la necesidad de dejar fluir, de tender la mano y permitir que ese líquido prodigioso moldee nuestra vida igual que moldea la piedra. La reflexión resonó entre las cadenas humanas que rodearon el Mar Menor y otras masas de agua de nuestro país y del mundo, reforzando el sentido profundo de esta convocatoria global.

Playa Martinique-Dominique La Manga del Mar Menor
Decenas de colectivos sociales, ecologistas y ciudadanía volvieron a unirse en esta acción simultánea celebrada en distintos puntos de España y otros países para reivindicar la protección de todos los ecosistemas acuáticos. La iniciativa pretende visibilizar la grave situación que atraviesan manantiales, ríos, lagos, humedales, lagunas, acuíferos, mares y océanos, afectados por la contaminación, la sobreexplotación y un modelo de desarrollo que compromete su capacidad para sostener la vida.

Laguna Parque Porvoranca, leganes, Madrid
El agua como derecho humano y bien común
Los colectivos organizadores recuerdan que el agua es un bien común esencial y un derecho humano reconocido internacionalmente. En un contexto marcado por la crisis climática y por conflictos armados en los que el acceso al agua potable llega a utilizarse como instrumento de guerra, consideran imprescindible reforzar la solidaridad entre los pueblos para garantizar el acceso universal al agua y al saneamiento.

Lo Pagán, Mar Menor
Demandas urgentes ante la contaminación y la sobreexplotación
Las organizaciones participantes reclamaron:
- Fin de los vertidos contaminantes a ríos, mares, océanos y acuíferos.
- Medidas eficaces contra la sobreexplotación de los recursos hídricos.
- Limitación de actividades altamente impactantes como agricultura y ganadería intensivas cuando comprometen los recursos hídricos, minería contaminante y otros usos incompatibles con la conservación de los ecosistemas.
- Más inversión pública para la restauración y protección de los ecosistemas acuáticos.
- Preservación y recuperación de nacimientos de ríos y cumplimiento efectivo de las leyes que garantizan los derechos del agua y de la naturaleza.

Punta Brava, Los Urrutias
El agua como vida compartida
La salud de los ecosistemas acuáticos está directamente ligada al bienestar de las personas. Por ello, los colectivos hacen un llamamiento a la ciudadanía para seguir participando en esta acción colectiva, recordando que proteger el agua significa proteger la vida.
Con este nuevo Abrazo al Agua, las organizaciones convocantes quieren convertir un gesto simbólico en un compromiso permanente con la defensa de un recurso imprescindible para el presente y el futuro de la humanidad.

Cardenete, Cuenca
Fotos de algunos lugares pertenecientes al Abrazo al Agua
Foto de portada de la Playa del Espejo en Los Alcázares


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