
Los análisis realizados por nuestro equipo multidisciplinar han detectado hasta 23 microgramos de plomo por decilitro de sangre y concentraciones de hasta 10.000 miligramos de plomo por kilo en el polvo de las viviendas. Denunciamos meses de advertencias desatendidas y reclamamos medidas urgentes para proteger a las familias y a los niños.
CARTAGENA. Lo que está ocurriendo en Los Mateos no puede seguir ignorándose. Después de meses de trabajo junto a las familias del barrio, los resultados de los análisis que hemos realizado confirman la gravedad de una situación que va mucho más allá de una parcela contaminada. Hemos analizado a 69 personas residentes en la zona, hemos encontrado plomo en sangre y hemos detectado concentraciones preocupantes de metales pesados en muestras de polvo recogidas en el interior de las viviendas.
Nuestra estimación es que hasta 16 menores podrían estar afectados por la exposición a estos contaminantes. Inicialmente teníamos constancia de ocho niños, pero consideramos necesario ampliar la investigación para identificar a todos los menores que puedan haber estado expuestos y determinar qué atención sanitaria necesitan.
Llevamos meses advirtiendo de los riesgos derivados de las obras de descontaminación y de la posible dispersión de polvo y residuos hacia las calles y las viviendas. Las advertencias que trasladamos a las administraciones no recibieron, a nuestro juicio, la respuesta preventiva que exigía una situación de esta gravedad.
69 personas analizadas y concentraciones de plomo en sangre de hasta 23 microgramos por decilitro
Ante las dificultades que encontramos durante los meses de julio y agosto para conseguir que se realizaran determinadas pruebas a través de los centros de salud, decidimos financiar con nuestros propios recursos los análisis de los vecinos en un laboratorio privado acreditado por ENAC.
De esta manera conseguimos reunir una muestra de 69 personas residentes en Los Mateos. Los resultados detectaron presencia de plomo en sangre y alcanzaron valores de hasta 23 microgramos por decilitro, una cifra que consideramos especialmente preocupante.
El plomo es una sustancia tóxica que afecta especialmente a la infancia por sus posibles efectos sobre el desarrollo del sistema nervioso. No existe un nivel de plomo en sangre identificado como seguro, por lo que la presencia de esta sustancia exige evaluar la exposición y establecer el seguimiento sanitario que corresponda.
Los resultados obtenidos coinciden con los escenarios de exposición que habíamos estudiado mediante modelos biocinéticos, utilizados para estimar las concentraciones de plomo en sangre que podrían producirse en función de la exposición ambiental.
Además, hemos encargado análisis isotópicos de plomo y cadmio a un laboratorio suizo para investigar la procedencia de estos metales y aportar información que permita esclarecer su origen.
No podemos aceptar que se intente minimizar la situación sin estudiar los resultados y las posibles fuentes de contaminación. Necesitamos una investigación sanitaria y ambiental completa que permita determinar qué ha ocurrido y qué medidas deben adoptarse.
Hasta 10.000 miligramos de plomo por kilo en el polvo de las viviendas
Uno de los hallazgos que más nos preocupan es la presencia de plomo en el polvo recogido en el interior de viviendas próximas a la parcela contaminada.
En las muestras analizadas hemos encontrado concentraciones de hasta 10.000 miligramos de plomo por kilogramo de polvo doméstico. También hemos investigado la presencia de otros metales pesados, entre ellos arsénico, cadmio, zinc y talio.
Estos resultados nos obligan a plantear una cuestión fundamental: ¿qué medidas se están adoptando para proteger a las familias que viven en estas casas?
El problema no puede resolverse únicamente retirando materiales de una parcela. Si el polvo contaminado ha llegado a las calles y al interior de las viviendas, es necesario determinar su extensión, identificar las superficies afectadas y aplicar procedimientos de limpieza adecuados que impidan volver a dispersar las partículas.
El plomo depositado en el polvo doméstico no desaparece con una limpieza convencional. Es necesario evaluar cada espacio afectado y comprobar que las medidas aplicadas reducen la contaminación hasta niveles compatibles con un uso seguro.
Una parcela con hasta 100.000 miligramos de plomo por kilo de suelo
Para comprender cómo hemos llegado a esta situación hay que remontarse a junio de 2025, cuando la Plataforma de Suelos Contaminados y la Asociación de Vecinos del Sector Estación accedieron a documentación ambiental relativa a la parcela de Los Mateos.
Desde 2023 se venía solicitando información sobre el terreno. Finalmente, pudimos consultar documentación pública relacionada con el expediente a través del portal estatal de contratación, sin que las administraciones nos hubieran proporcionado inicialmente toda esa información de manera directa.
Los datos que estudiamos reflejaban concentraciones de hasta 100.000 miligramos de plomo por kilogramo de suelo en determinados puntos de la parcela. También encontramos valores de entre 3.000 y 4.000 miligramos de arsénico por kilogramo y alrededor de 500 miligramos de mercurio por kilogramo.
Nos preocupaban especialmente las zonas donde los niños y niñas jugaban habitualmente, incluso con juguetes y utensilios de playa, sin conocer la contaminación existente.
Advertimos de que la forma de ejecutar las obras podía agravar la exposición de los residentes. Los movimientos de tierra, la erosión y la acción del viento podían favorecer la dispersión de polvo y residuos si no se aplicaban medidas de contención suficientes.
Nuestra denuncia era clara: una intervención destinada a descontaminar un terreno no podía ejecutarse de cualquier manera. Había que evitar que los contaminantes salieran del perímetro de actuación y alcanzaran las calles y las viviendas.
Decenas de denuncias y advertencias que no obtuvieron la respuesta necesaria
Desde que tuvimos conocimiento de la situación, trasladamos nuestras preocupaciones a diferentes organismos.
Hemos presentado, según nuestros registros, entre 27 y 28 denuncias ante el Ayuntamiento y alrededor de 14 o 15 comunicaciones relacionadas con Salud Pública. También hemos acudido a la Confederación Hidrográfica y al Consejo de Seguridad Nuclear, entre otros organismos.
En esas comunicaciones advertimos de los procesos de erosión y dispersión de polvo, de la ausencia de medidas de contención que considerábamos necesarias y de la posible llegada de residuos a las calles y a las viviendas, especialmente durante los episodios de lluvia.
También presentamos un recurso de alzada en junio de 2025 contra la forma en que se estaban ejecutando las obras. La respuesta llegó en julio de 2026, cuando el recurso fue desestimado.
Lo que advertíamos técnicamente era que, si los trabajos se ejecutaban en aquellas condiciones, existía el riesgo de agravar la exposición de los residentes. Por eso consideramos imprescindible reconstruir qué información recibió cada organismo, qué decisiones adoptó y por qué las medidas preventivas que reclamábamos no se pusieron en marcha como esperábamos.
También hemos encontrado dificultades para que se investigaran los hechos que denunciábamos, incluso cuando aportábamos muestras y resultados que, a nuestro juicio, justificaban una intervención urgente.
El colegio Virgen del Carmen también necesita una evaluación
Nuestra preocupación no termina en las viviendas de Los Mateos.
Hemos recogido muestras de polvo en el pabellón deportivo del colegio público Virgen del Carmen, situado en el paseo de Alfonso XIII de Cartagena. En ellas hemos detectado concentraciones de cadmio, zinc y arsénico que consideramos preocupantes, además de una presencia menor de plomo.
Por eso pedimos que Salud Pública evalúe también el entorno escolar y determine si existe alguna vía de exposición que requiera medidas preventivas.
Durante la actividad deportiva, los niños respiran con mayor intensidad y pueden entrar en contacto con el polvo depositado en las superficies. Es necesario estudiar las condiciones del pabellón, conocer el alcance de los resultados y establecer las medidas que determinen los especialistas competentes.
No estamos dispuestos a que se ignore una posible fuente de exposición infantil sin haber realizado antes una evaluación rigurosa.
Lo ocurrido en Notre Dame demuestra la importancia de evaluar la contaminación
Actualmente vivo fuera de España y he participado en trabajos relacionados con las consecuencias del incendio de la catedral de Notre Dame de París en 2019.
Tras aquel incendio, el polvo con plomo procedente de elementos del edificio se dispersó por el entorno. Una de las primeras actuaciones fue determinar el alcance de la contaminación y estudiar dónde se habían depositado las partículas.
Posteriormente se delimitaron las zonas afectadas y se llevaron a cabo trabajos de limpieza rigurosos antes de volver a habilitar determinados espacios.
Esa experiencia demuestra la importancia de evaluar la contaminación más allá del foco original y de comprobar la eficacia de las medidas aplicadas. En Los Mateos necesitamos saber qué ha ocurrido con el polvo que pudo salir de la parcela, si alcanzó las viviendas y qué espacios deben ser evaluados y limpiados.
No podemos dar por resuelto el problema únicamente porque se retiren residuos del solar. La descontaminación debe proteger a las personas y garantizar que los espacios donde viven, juegan y estudian los niños sean seguros.
Exigimos respuestas y medidas para proteger a las familias
También consideramos necesario esclarecer la respuesta que han dado las instituciones a las denuncias presentadas. Hemos solicitado medidas cautelares y reclamado la intervención de los organismos competentes, incluida la Fiscalía, porque entendemos que la protección de los menores y de la salud pública debe ser prioritaria.
La situación también pone de manifiesto la importancia de garantizar la protección de quienes alertan sobre posibles riesgos ambientales y sanitarios. En mi caso, he denunciado las dificultades y las consecuencias personales que he afrontado al intentar que se conozca lo que está ocurriendo.
No escribimos para alimentar una polémica, sino para exigir que se investiguen los resultados, se identifiquen las fuentes de contaminación y se determine qué población puede haber estado expuesta.
Necesitamos una evaluación completa de las viviendas, un estudio del entorno escolar, atención sanitaria para los menores que puedan necesitarla y una comprobación rigurosa de la eficacia de las actuaciones de descontaminación.
Los vecinos de Los Mateos no pueden seguir esperando indefinidamente para saber si sus casas son seguras y si sus hijos han estado expuestos a sustancias peligrosas.
La descontaminación no puede consistir únicamente en retirar residuos de un solar. Debe servir para proteger a las personas.
Por eso hacemos un llamamiento a la sociedad cartagenera para que apoye a las familias y exija transparencia, análisis verificables y una respuesta institucional a la altura de la gravedad de los hechos que estamos denunciando.
Más información https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=3022327001461900&id=1632124711&rdid=BYGTRHj8I4iwW5Ju#


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