La denuncia ambiental presentada el 9 de octubre identifica unos 1.773 metros cuadrados al sur de la UA-1 y reclama una inspección oficial, restricciones de acceso, análisis de metales pesados y la retirada controlada de los materiales. La asociación alerta también del posible arrastre de partículas por la lluvia y del transporte de tierras y polvo por los camiones que circulan por el entorno.

La Asociación de Vecinos del Sector Estación de Cartagena ha presentado una denuncia ambiental urgente ante la Dirección General de Medio Ambiente de la Región de Murcia por la presencia de materiales que identifica como escorias procedentes de la termometalurgia del plomo en unos terrenos situados al sur de la Unidad de Actuación 1 (UA-1) de Los Mateos. El escrito, registrado el 9 de octubre de 2026, solicita una intervención inmediata para impedir el contacto con estos materiales, determinar su composición y extensión y comprobar si existe contaminación en los terrenos y en las calles próximas.

La denuncia señala una superficie aproximada de 1.773 metros cuadrados, distribuida entre el trazado de un vial proyectado y dos manzanas urbanas comprendidas entre la calle Sol, Travesía a Sol y la calle San Francisco-Santa Lucía. Han documentado fragmentos de escoria mezclados con materiales finos sobre un terreno sin pavimentar que se utiliza como zona de estacionamiento y por el que circulan vehículos, incluidos camiones de gran tonelaje.

La entidad alerta de la proximidad de viviendas y de espacios utilizados por menores, así como de posibles vías de dispersión mediante la escorrentía de lluvia, la generación de polvo y el arrastre de materiales adheridos a los vehículos. Por ello, reclama el balizamiento de toda la superficie, la prohibición temporal de acceso, juego y estacionamiento, el muestreo oficial de los terrenos y la retirada controlada de las escorias y de los materiales que pudieran estar afectados.

La presentación de la denuncia acredita que estos hechos han sido puestos formalmente en conocimiento de la Administración, pero no confirma por sí misma la contaminación del nuevo ámbito ni que se hayan acordado las medidas solicitadas. Ambas cuestiones quedan pendientes de las inspecciones, los análisis y las decisiones administrativas correspondientes.

Un ámbito de 1.773 metros cuadrados fuera de la UA-1

Los terrenos señalados se encuentran en continuidad espacial con la UA-1 de Los Mateos, en un espacio delimitado por la calle Sol, Travesía a Sol y la calle San Francisco-Santa Lucía. La asociación sostiene que en esta superficie existe una presencia extensa de escorias de la termometalurgia del plomo, distribuidas sobre el terreno e incorporadas en distintos puntos a la matriz superficial del suelo.

Para precisar la localización, la denuncia incorpora documentación urbanística del Ayuntamiento de Cartagena, cartografía catastral, ortofotografías y mediciones gráficas realizadas sobre el visor municipal de información urbanística.

La superficie estimada se divide en tres porciones:

  • 325 metros cuadrados correspondientes al trazado del vial proyectado de Travesía a Sol.
  • 284 metros cuadrados situados en el extremo oriental de la manzana occidental, identificada urbanísticamente como RO-PGMO-2997.
  • 1.164 metros cuadrados incluidos en la manzana oriental, identificada como RO-PGMO-2996.

La suma de estas mediciones arroja los 1.773 metros cuadrados que la asociación pide investigar. La propia denuncia precisa que se trata de superficies aproximadas, obtenidas mediante mediciones gráficas, cuya delimitación definitiva deberá comprobarse mediante las actuaciones técnicas que correspondan.

El escrito también identifica dos referencias catastrales en la manzana oriental: una parcela correspondiente a un solar urbano sin edificar de 350 metros cuadrados, y la segunda parcela, correspondiente a otro de 448 metros cuadrados. La delimitación de los 1.164 metros cuadrados incluye, además, una fracción de la manzana que no aparece individualizada como parcela catastral independiente.

Por ello, la asociación solicita que la Administración determine la titularidad y la naturaleza jurídica de las superficies afectadas, sin que esa comprobación retrase las medidas preventivas que pudieran resultar necesarias.

El ámbito denunciado queda fuera de la delimitación de la UA-1, circunstancia que la entidad considera relevante para que se abran actuaciones específicas y no se dé por supuesto que los trabajos de recuperación de la unidad original abarcan también estos terrenos.

Escorias, suelo alterado y necesidad de analizar los metales

La denuncia diferencia la presencia visible de fragmentos de escoria de la posible afección del suelo que se encuentra debajo. El terreno presenta una matriz heterogénea, con gravas, fragmentos de distintos tamaños y abundante material fino, así como zonas superficialmente alteradas sobre el sustrato calcáreo.

El escrito recoge mediciones preliminares de campo que sitúan el pH del sustrato en un intervalo aproximado de 7,5 a 8,5. Los especialistas advierten de que este dato no permite concluir que los materiales sean inocuos ni descartar la movilidad de los contaminantes. La composición de las escorias, sus fases minerales, el tamaño de las partículas y las condiciones de contacto con el agua pueden influir en el comportamiento de los distintos elementos.

Entre las sustancias cuya presencia solicita investigar figuran plomo, arsénico, cadmio, antimonio, zinc, mercurio, cobre y níquel, además de otros metales y metaloides que puedan resultar relevantes tras la inspección.

La asociación reclama que las escorias, el suelo superficial y los perfiles de terreno situados a distintas profundidades se analicen por separado. También pide que se estudien las fracciones finas, los sedimentos depositados en las calles y los materiales que puedan haberse desplazado desde el terreno hacia otros puntos del entorno.

El objetivo es evitar que la mezcla de materiales de diferente tamaño o composición oculte concentraciones elevadas en determinadas fracciones. Para ello, propone analizar la fracción convencional inferior a dos milímetros y otras más finas, incluidas las inferiores a 250 y 150 micras, además de fracciones menores cuando exista muestra suficiente y resulte técnicamente viable.

La denuncia solicita asimismo ensayos de lixiviación para estudiar la posible liberación de sustancias desde los residuos al agua y, cuando proceda, pruebas complementarias para evaluar el comportamiento de los materiales en diferentes condiciones.

La asociación pide que el muestreo sea oficial, esté georreferenciado y cuente con una cadena de custodia que permita conocer el origen, la identificación y el recorrido de cada muestra hasta el laboratorio. También reclama la intervención de entidades con la acreditación adecuada y de laboratorios acreditados para los ensayos correspondientes.

La identificación visual de las escorias y las observaciones de campo justifican, según los denunciantes, la necesidad de investigar el emplazamiento. La composición real de los materiales, la existencia de contaminación del sustrato y su posible extensión deberán establecerse mediante los resultados analíticos.

El antecedente de la UA-1 y los riesgos evaluados en el entorno

La denuncia solicita que los nuevos hechos se incorporen a los antecedentes del expediente SC20230503, relacionado con la recuperación de la UA-1 de Los Mateos. El escrito cita documentación administrativa anterior, entre ella una resolución de 16 de abril de 2025 relativa a un proyecto de recuperación voluntaria y un análisis cuantitativo de riesgos elaborado por HERA en octubre de 2024.

Según recoge la asociación, aquel análisis identificó escenarios de riesgo no aceptable para determinados receptores del entorno inmediato de la UA-1 en la situación evaluada. Entre ellos figuraban escenarios de exposición por inhalación de partículas en espacios abiertos y cerrados, así como por contacto dérmico e ingestión de suelo para receptores que accedieran al emplazamiento.

La denuncia recuerda también que la documentación administrativa relativa a la UA-1 contemplaba la caracterización de los residuos, el vallado de la zona y la preparación de un proyecto de retirada y gestión de residuos y suelos contaminados. El informe técnico citado recogía, además, que el suelo superficial retirado en aquel ámbito se clasificaría como residuo peligroso y requeriría una gestión específica.

Estos antecedentes corresponden a la UA-1 y a los escenarios analizados entonces. No permiten concluir automáticamente que los nuevos terrenos presenten las mismas concentraciones o los mismos niveles de riesgo, pero la asociación sostiene que su proximidad y conexión física con el entorno justifican una investigación independiente y coordinada.

La denuncia también señala que la calle Travesía a Sol conecta directamente con el sector oriental de la UA-1, donde se encuentran los materiales objeto de las actuaciones de recuperación. Según la entidad, los resultados analíticos obtenidos anteriormente en polvo depositado en este vial motivaron que algunas familias restringieran la presencia de menores en esa zona y que parte de su actividad se desplazara hacia los terrenos ahora denunciados.


Proximidad entre el ámbito objeto de denuncia y una ventana de vivienda de calle Sol. Fotografía georreferenciada de 01/10/2026.

Lluvias, escorrentía y depósitos de material fino en las calles

Uno de los aspectos centrales del escrito es la posible transferencia de materiales desde las superficies sin pavimentar hacia las calles próximas. La asociación afirma que los terrenos denunciados se encuentran a una cota superior respecto de determinados puntos de la calle Sol y Travesía a Sol, lo que podría favorecer el desplazamiento de partículas durante los episodios de lluvia.

La documentación fotográfica aportada incluye imágenes tomadas el 1 y el 4 de octubre de 2026. Según la descripción de la entidad, en ellas se observan depósitos de material fino y sedimentos sobre los viales después de varios episodios de precipitación, incluidos los registrados entre los días 17 y 19 de septiembre y los días 2 y 3 de octubre.

La denuncia plantea dos mecanismos que considera necesario investigar. El primero es el transporte físico de partículas y fragmentos mediante la erosión y la escorrentía, desde las superficies más elevadas hacia las zonas bajas. El segundo es la posible liberación de sustancias al agua durante el contacto entre la lluvia y los materiales.

Los sedimentos que quedan depositados sobre el pavimento también preocupan a los denunciantes porque, una vez secos, podrían convertirse en una fuente secundaria de polvo. El paso de vehículos, el viento, el tránsito peatonal y determinadas operaciones de limpieza pueden favorecer su fragmentación y dispersión.

Para comprobar el alcance de estos procesos, la asociación pide un levantamiento topográfico que permita identificar las cotas, las direcciones de flujo y los puntos de acumulación. También reclama que se analicen por separado los depósitos de las calles, los sedimentos acumulados en puntos bajos y los materiales presentes en imbornales y elementos de drenaje.

El escrito solicita que se estudie la posible afección a las redes de drenaje y a los receptores hídricos y que, si corresponde, se dé traslado de las actuaciones a la Confederación Hidrográfica del Segura.

El tránsito de camiones y el posible transporte de materiales por tracking

La denuncia dedica un apartado específico al tránsito de vehículos pesados sobre el terreno no pavimentado y a su conexión con las superficies de trabajo de la UA-1. La asociación considera que este movimiento puede favorecer la transferencia de tierras, polvo, lodos y fragmentos adheridos a las ruedas, los pasos de rueda y los bajos de los camiones.

Este mecanismo, conocido técnicamente como tracking, consiste en el arrastre de materiales desde una superficie hacia otra mediante los vehículos que circulan sobre ellas.

Según el escrito, la circulación de camiones de gran tonelaje por el ámbito denunciado y los viales próximos, junto con la ausencia de un sistema que la asociación considera eficaz para lavar las ruedas y los bajos antes de salir del recinto de trabajo, podría facilitar el transporte de partículas hacia el exterior.

La denuncia incorpora fotografías georreferenciadas tomadas los días 8 y 9 de octubre. En ellas, aparecen vehículos pesados sobre la superficie terrosa situada al sur de la UA-1, en las zonas de conexión con el recinto de trabajo y en los viales colindantes.

La asociación describe un posible ciclo de transferencia: los materiales se adhieren a los vehículos, se desprenden durante el recorrido y quedan depositados en forma de barro, lodo o partículas sobre las calles y superficies receptoras. Cuando esos depósitos se secan, podrían fragmentarse por el paso de nuevos vehículos y volver a dispersarse como polvo.

El escrito sostiene que la repetición de este proceso podría incorporar materiales procedentes de la UA-1 al terreno receptor, mezclándolos con el suelo preexistente. Sin embargo, la procedencia de los depósitos y la magnitud de esa eventual transferencia deben comprobarse mediante análisis comparativos; las fotografías documentan el tránsito descrito, pero no determinan por sí solas la composición de las partículas ni su origen.

Para verificarlo, la asociación pide tomar muestras en las huellas de rodadura, las zonas de maniobra y estacionamiento, los puntos de salida del recinto y los viales de conexión, comparándolas con muestras de control situadas fuera de los recorridos de los camiones.

También solicita que se implante un sistema efectivo de limpieza de ruedas y bajos antes de la incorporación de los vehículos a la vía pública y que se limpien los recorridos afectados mediante técnicas que eviten levantar polvo.

La entidad considera especialmente importante interrumpir esta posible vía de transferencia para impedir que una eventual contaminación del material de origen se extienda a otras superficies del entorno residencial.


Circulación de vehículos de gran tonelaje sobre la superficie denunciada en su traslado de los residuos peligrosos procedentes de la UA1 que toda vez provocan la dispersión de los residuos adheridos a los neumáticos y bajos de carrocería por tracking en ausencia de lavaruedas en el recinto de trabajo.

Viviendas próximas, colegio y uso de los terrenos por menores

La proximidad de las viviendas constituye otro de los argumentos principales de la denuncia. La asociación aporta una fotografía tomada el 1 de octubre en la que, según su descripción, una ventana de una vivienda de la calle Sol se encuentra prácticamente a la misma rasante que el terreno señalado, con una diferencia de cota inferior a aproximadamente medio metro en el punto observado.

El escrito sostiene que esta cercanía hace necesario estudiar si las partículas que puedan generarse por el viento, el tráfico o la perturbación mecánica alcanzan fachadas, alféizares, patios y huecos de ventilación.

La superficie también se utiliza, según la denuncia, para estacionar vehículos vinculados a la actividad cotidiana de los centros educativos próximos, entre ellos el CEIP Aníbal y la Escuela Municipal Infantil San Isidoro, además de trabajadores y usuarios del local asociativo de RASCASA.

La entidad afirma que algunos menores del entorno han comenzado a utilizar estos terrenos como zona de estancia y juego después de que sus familias limitaran su presencia en otros espacios próximos, en particular en Travesía a Sol.

Por ese motivo, pide que se valore específicamente la posible exposición infantil por ingestión incidental de tierra o polvo, contacto con la piel e inhalación de partículas. También reclama que las actuaciones tengan en cuenta a otros colectivos que identifica como especialmente vulnerables, entre ellos mujeres gestantes o lactantes, pacientes oncológicos y personas con patologías previas graves.

La asociación sostiene, que la accesibilidad del terreno y su proximidad a las viviendas justifican adoptar medidas preventivas mientras se determina la naturaleza del riesgo.

Vista general complementaria del ámbito objeto de denuncia y de su uso como zona de estacionamiento. Fotografía georreferenciada de 01/10/2026.

La calidad del aire, otra de las comprobaciones solicitadas

Además de analizar los materiales sólidos, la asociación solicita que se investigue la posible presencia de partículas en suspensión en el entorno residencial.

El plan propuesto incluye campañas de medición de PM10 y PM2,5 en condiciones representativas de sequedad, viento y actividad de vehículos, con determinación de los metales y metaloides asociados a las partículas captadas. También pide registrar simultáneamente las condiciones meteorológicas y las actividades que puedan favorecer la resuspensión.

La entidad distingue entre analizar las partículas finas presentes en el terreno y medir las que efectivamente pasan al aire. Considera que ambas comprobaciones son complementarias para estudiar el material disponible en la superficie y la posible exposición por inhalación.

El documento solicita igualmente que se analicen las fracciones granulométricas más relevantes para la ingestión incidental y el contacto con la piel. La finalidad es determinar si determinados contaminantes se concentran en las partículas de menor tamaño, una cuestión que no puede establecerse únicamente mediante la observación visual de las escorias.

Aportan referencias científicas sobre el comportamiento de escorias metalúrgicas, la meteorización, la movilidad de metales y la importancia de las fracciones finas. La propia denuncia advierte de que los resultados obtenidos en otros emplazamientos o en experimentos de laboratorio no pueden trasladarse directamente a los terrenos de Los Mateos: las condiciones locales y la composición de las muestras deben estudiarse de forma específica.

Balizamiento, retirada controlada y limpieza especializada

La petición principal es que la Dirección General de Medio Ambiente realice una inspección urgente sobre el terreno y acuerde medidas provisionales para impedir el contacto con los materiales mientras se desarrolla la investigación.

Entre las actuaciones reclamadas figuran el balizamiento y la señalización de toda la superficie afectada, la prohibición temporal de acceso, juego y estacionamiento y la adopción de medidas para controlar la dispersión de partículas.

La asociación pide que la retirada de las escorias y de la capa de suelo que resulte afectada se realice de forma controlada, con la profundidad y extensión que determine la inspección técnica. Solicita que intervengan operadores autorizados cuando corresponda, que los materiales se transporten cubiertos, que se controle la generación de polvo y que exista trazabilidad documental de los residuos retirados.

El escrito también reclama que se eviten el barrido en seco, el soplado y otros procedimientos que puedan volver a poner en suspensión las partículas. Propone utilizar métodos húmedos controlados o sistemas de aspiración técnica adecuados a la naturaleza de los materiales, con recogida y gestión de los residuos, lodos y aguas generados.

La limpieza no debería limitarse al solar. La asociación pide que se actúe también en la calle Sol, Travesía a Sol y San Francisco-Santa Lucía, así como en otros viales, aceras, márgenes y superficies que puedan haber recibido materiales mediante escorrentía o transporte por vehículos.

Para evitar que una limpieza puntual resulte insuficiente, reclama que se controle simultáneamente la salida de camiones desde la UA-1 y se garantice la limpieza efectiva de ruedas y bajos. También solicita que, una vez retirada la superficie afectada, se analice el terreno remanente y que no se levante el balizamiento hasta que se acredite que las concentraciones residuales y el riesgo son compatibles con el uso previsto y con la presencia de receptores residenciales e infantiles.

Dieciocho peticiones y coordinación entre administraciones

La denuncia concreta sus solicitudes en dieciocho puntos y varios escritos complementarios. Además de la inspección, el muestreo y las medidas preventivas, pide que se confirme la clasificación de las escorias y que se determine la correspondiente a las tierras que deban excavarse.

El documento identifica el código LER 10 04 01*, correspondiente a las escorias de la producción primaria y secundaria de plomo, como referencia para la clasificación de los materiales descritos. La clasificación efectiva de los materiales presentes y de los suelos que deban retirarse deberá comprobarse y aplicarse conforme a la normativa y a las características que correspondan.

La asociación solicita que los resultados y las actuaciones se comuniquen a la Dirección General de Salud Pública y Adicciones, al Ayuntamiento de Cartagena y a la Confederación Hidrográfica del Segura, en función de las competencias de cada organismo.

También pide que se le reconozca como parte interesada en el procedimiento que pueda incoarse, con acceso a la documentación, los informes técnicos, los resultados analíticos y las resoluciones que se dicten en los términos legalmente previstos.

En sus escritos complementarios, la entidad solicita además que se preserven los datos personales de los investigadores y especialistas que la asesoran cuando concurran los requisitos legales para ello y que se deje constancia de las comunicaciones realizadas entre administraciones.

La denuncia invoca el principio de precaución, la normativa sobre residuos y suelos contaminados y las disposiciones relativas a la protección de la salud pública. También deja constancia de la reserva de acciones legales ante una eventual inactividad administrativa o una respuesta que la asociación considere insuficiente.

La cuestión pendiente es qué determinará la Administración sobre la naturaleza de las escorias, la posible contaminación del suelo, el alcance de los depósitos presentes en las calles y la existencia de vías de transferencia hacia las viviendas. De esas comprobaciones dependerán la delimitación definitiva del ámbito, las medidas de protección necesarias y las actuaciones de retirada, limpieza y recuperación que finalmente procedan.

Foto de portada dela zona de salida y contacto entre la UA-1 y las superficies exteriores de tránsito. Se observa la continuidad física entre el recinto de trabajo, el terreno no pavimentado y el vial receptor, circunstancia relevante para la transferencia de material por tracking en ausencia de un sistema eficaz de lavado de ruedas. Fotografía georreferenciada de 08/10/2026, coordenadas UTM 30S 679396 m E / 4163851 m N.

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